Editorial letter, marzo 2013

Naturalidad, agua y aceite

bebenadando3Me encanta ir a nadar, hacer ejercicio en el agua me resulta muy fácil. Cuando nado, a veces sonrío imaginando lo que ya sería lo más, estar sola en la piscina y quitarme el bañador. ¿Porque nos produce una sensación tan placentera no llevar ropa en el agua?, quizás nuestra memoria inconsciente nos recrea la estancia en el útero materno, suspendidos en el líquido amniótico. Se debía estar tan bien. Me imagino ¿que pasaría si me quitara el bañador? que la gente fliparía, me tacharían de exhibicionista y me expulsarían del gim por escándalo público. ¿Que nos pasa? nos molesta tanto la naturalidad…

La naturalidad de decir lo que piensas, de no hacer lo que no te apetece, de llevar a la práctica un impulso aunque con él no molestes a nadie.

Lo que sí puedo hacer y hago es nadar por el centro del carril cuando en él no hay más personas, es como si tuviera la piscina para mi sola, todo lo que no esté en ese espacio de agua no existe, experimentando una sensación de libertad. Siempre pienso que algún socorrista me llamará la atención, pero de momento no ha pasado.

Dicen que todos tenemos un espacio a nuestro alrededor, que si es traspasado, nos sentimos invadidos, el mío en la piscina, ¡es todo un carril!. Pero claro, es una piscina pública, así que nado igualmente aunque a mitad de la misma otro nadador se cruce conmigo a escasos centímetros.

Nos cruzamos con tantas personas al día, nos comportamos con indiferencia, como si no las viéramos. Yo me maquillo en el metro y ni siquiera me fijo en el montón de ojos que me miran extrañados. Y si cazo alguna mirada furtiva, ésta, rápidamente, se desvía de mí. Lo natural seria decir: Hola, buenos días, si no se va a sentar, me sentaré yo, por que aprovecho el trayecto para maquillarme. Pero claro, la naturalidad nos molesta y preferimos hacer como si no estuvieran.

Donde si podemos estar desnudos, naturales, es en la sauna. De hecho si alguien entra en bañador, nos parece raro. Tras el ejercicio, y antes de la ducha, me encanta tumbarme un rato en la sauna. Es curioso, estamos sin ropa, más natural imposible, y allí casi siempre se habla más con extraños que en otro sitio. El otro día una señora me descubrió un truco para hidratar la piel y el cabello que funciona genial, os lo recomiendo. Incluso me ofreció su aceite. Mientras estás en la sauna, aplícate aceite corporal en todo el cuerpo y mascarilla en el pelo. La dejas actuar tanto tiempo como estés en ella y al salir, te duchas como de costumbre. Notareis el cambio, piel y cabello súper hidratados. Me han hablado más veces en la sauna que en la piscina o en el metro.

¿Será la desnudez que nos despoja de ropa y de tonterías?. ¿Habrá más comunicación, y no penséis mal, en los campings nudistas que en los normales? No se, lo pensaré otro día. Pero si vosotros habéis estado en uno, no dejéis de sacarme de la duda.

RK                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

 

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